Tus pensamientos te definen

Tus Pensamientos definen quién eres

«Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo. Proverbios 23:7.»

 

 

Tal vez has escuchado decir: “El hombre es lo que piensa”.  También, en el Libro de Jeremías nos dice el Señor lo siguiente:

«Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.”  Jeremías 17:9-10.

Existen dos términos bíblicos que muchas veces se utilizan de manera intercambiable, es decir, cuando se habla de uno, en ciertos casos se refiere también al otro.  Y es la palabra “Mente” y la palabra “Corazón”.

Analicemos éstos términos a la luz de la Palabra de Dios:

«Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,” Marcos 7:21.

Enfoquemos aquí la frase “del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos”.  Ahora ¿Dónde se originan los  pensamientos?  Sabemos que se originan en la mente, pero este verso dice que los malos pensamientos salen del corazón del hombre.

Leer:  ¿Quien puede leer mis pensamientos?

¿Por qué?

Porque cuando la biblia nos habla de corazón, en casos como éstos, nos está hablando de la mente.

Podemos plantearlo de ésta manera:  Así como el músculo de carne que llamamos corazón es el centro del hombre físico, la mente es el centro del interior del hombre, de su alma.  Por eso cuando la biblia habla de que los pensamientos salen del corazón, está diciendo que salen del interior, del centro del hombre, de su mente.

Analicemos el siguiente verso bíblico:

«Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?”  Mateo 9:4.

En éste verso, Jesús mismo atribuye los pensamientos al corazón, refiriéndose a la mente.  Y considerando el corazón como la parte central del ser humano.

 

Leer:  ¿Sigue tu corazón?

¿Qué es la mente?

La mente es la que produce los pensamientos, es la que origina las intenciones, y es la base donde se producen las acciones.  Es sinónimo de entendimiento, intención, propósito o voluntad.

Volvamos a Proverbios 23:7, ¿Qué significa este verso?  Quiere decir que lo que hay en el pensamiento del hombre, en su interior, de lo que el hombre llena su mente, eso mismo va a producir.

La Palabra de Dios nos dice: “Así que, por sus frutos los conoceréis” Mateo 7:20.

Cuando el hombre muestra sus frutos, realmente está mostrando lo que hay dentro de él.  Ninguna persona puede dar lo que no tiene.  Si alguien está lleno de amor, eso es lo que va a dar y a reflejar.  Si al contrario la persona está llena de cosas negativas, sea odio, amargura, rencor, eso es lo que va a dar también.  No puede producir amor, quien está rebosante de resentimiento y odio.

Lo que somos hoy, comenzó a formarse con un pensamiento.

 

Pensamiento

Podemos tener un pensamiento y entender que no es correcto, y simplemente rechazarlo.  Al hacerlo, no llegará a formar parte de nosotros, no va a participar en la formación de nuestro carácter y personalidad.

Por otro lado, cuando tenemos un pensamiento y le damos cabida en nosotros, lo dejamos quedarse, y lo analizamos y lo aceptamos y lo creemos como bueno y válido, entonces formará parte de nosotros.

Con el tiempo cada pensamiento producirá en nosotros una actitud.

Por ejemplo, si concebimos un pensamiento acerca de una persona, puede ser: “yo no soporto esa persona”.  Llegará el momento que nos encontraremos de frente a esa persona y nuestra reacción será  de acuerdo a ese pensamiento, mostrándole rechazo con nuestras palabras y actitudes.

Entonces, si lo que tenemos en nuestros pensamientos es lo que va a formarnos. Si al final seremos igual a lo que pensamos, ¿Qué debemos hacer para llegar a ser lo que queremos ser? ¿Qué acción debemos tomar para ser personas como Dios espera que seamos?

¿Cómo nos ayudamos a crecer y ser mejores cada día?

El salmista David le dijo a Dios: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; y vé si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.  Salmos 139:23-24”.

David le pedía a Dios que examinara sus pensamientos.  Porque el sabía que si anidaba en su mente pensamientos no agradables a Dios, sus caminos podían ser torcidos.  Sus caminos podían ser desagradables delante de Dios.  Sabía que sus pensamientos podían torcer su propósito en Dios.  Por eso le pedía a Dios:

Examíname tu!

¿Sabes otra razón por la que pedía esto?  Porque  sabía que el corazón es engañoso.

Hay ocasiones que nos damos cuenta que los pensamientos nos pueden desviar, pero hay momentos que nuestro corazón nos puede engañar.  Al único que nuestro corazón no puede engañar es a Dios.

Si ponemos en sus manos nuestros pensamientos y caminos, El nos va a guiar y a enderezar nuestros pasos.  Nos llevará por caminos de rectitud.

El Salmista nos ha dejado un ejemplo digno a seguir.  Al igual que él, debemos depositar en manos de Dios nuestros caminos, nuestros pensamientos, lo que constantemente ocupa nuestra mente.

Leer: El acusador y su trabajo

Seamos vigilantes de todo lo que penetra en nuestra mente.

«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.  Filipenses 4:8”

Filipenses 4:8 nos dice claramente en que debemos pensar.  Pues en lo que pensamos, en eso mismo nos vamos a convertir.

Podemos pedir ayuda a Dios, decirle que cambie el curso de nuestros pensamientos.  El salmista lo expresa de ésta manera:

«Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.  Salmos 19:14”.

Cuidemos nuestra meditación

Que nuestra meditación (pensamientos), sea agradable a Dios.  Que sea correcta y buena.  Porque si nuestra meditación va por buen camino, nosotros también vamos a transitar por buen camino.

Yo voy a seguir el mismo camino que marcan mis pensamientos.

Lo mismo que pensamos, eso vamos a seguir.  Si me atrae la vanidad y pienso mucho en ello, al final me dejaré seducir por la vanidad.

Cuando planificamos en nuestros pensamientos hacer mal a alguien, terminamos haciéndolo aunque creímos que no tendríamos el coraje para hacerlo.

Hasta nosotros mismos nos sorprenderíamos  haciendo cosas que nunca pensamos que tendríamos la capacidad para hacer.  Pero sucedió, porque lo dejamos formar parte de nuestros pensamientos.  Lo convertimos en parte de nosotros aun sin darnos cuenta, y terminamos manifestándolo en acciones.

¿A qué conclusión llegamos?

Nunca pensemos en aquello en lo que no queremos convertirnos.

¿No quieres ser de cierta manera? No le dediques tus pensamientos.  Porque si lo piensas vas a terminar haciéndolo.

Recuerda:

“Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él….”  Proverbios 23:7a

Que seas bendecido hoy y siempre!

Leer: Plena confianza en Dios

 

Estamos Derribando fortalezas, y Edificando el Reino de Dios en tu vida y corazón.

3 respuestas a «Tus pensamientos te definen»

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