Cuando el agotamiento llega

 

ESTAMOS EXPUESTOS A agotarnos, CANSARNOS Y DEBILITARNOS.

 

Se define el AGOTAMIENTO en un sentido general como el  estado en que se encuentra un individuo cuando sus reservas nutritivas se han consumido o cuando el tono de sus nervios se reduce.

«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,  que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.  2 Corintios 4:7-9, 16-18»

El agotamientoTodas las áreas del ser humano están expuestas al agotamiento, falta de fuerzas, debilitamiento.  Esto incluye tanto las áreas físicas (el cuerpo), como aquellas que son internas (emocional, psicológica y espiritual).

Este vaso de barro, que somos nosotros, nos cansamos, se nos van las fuerzas.  Las luchas diarias y las largas batallas hacen necesario que saquemos tiempo para renovarnos y descansar.  Pero no siempre podremos hacerlo en el momento que pensamos.  Pues no podemos abandonar la posición en la que estamos sin haber terminado lo que empezamos, claro, con la ayuda y guía de Dios.

EN MEDIO DEL AGOTAMIENTO

Debemos tomar en cuenta que, cuando estamos débil, es posible que miremos las circunstancias de manera extraviada y por lo tanto nos veamos tentados a tomar decisiones erradas, por tanto debemos tener cuidado lo que hacemos .  Aquí planteamos 4 posibilidades que podríamos enfrentar:

  1. a) Se ve más grande la dificultad cuando las fuerzas no son suficientes para resistir
  2. b) Es más fácil rendirse cuando se está agotado
  3. c) El enemigo intentará su mejor jugada a ver si nos elimina del camino espiritual.
  4. d) Serán probadas nuestras raíces, que son las únicas que quizás nos quedarán cuando nos sacuda la tormenta.

Pero lo importante en medio de todo esto es que no estamos solos,  aunque no lo veamos ni lo sintamos, Dios está con nosotros.  Debemos creerlo por fe y no hacer caso a los espejismos que nos crean las circunstancias adversas.

TU FE SERA DESAFIADA

 

Nos va a llegar el agotamiento,  pero el Señor no nos dejará ir mas allá de lo que podamos soportar

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.  1 Corintios 10:13

 

Es más fácil hacer cuando todo está bien, en calma.  Es más fácil seguir cuando no hay que brincar obstáculos, cuando no hay que derribar murallas, cuando todo se ve claro.

persona saltandoPero cuando estamos en una encrucijada, o a oscuras, es cuando confiar en Dios es necesario para seguir.  Nuestra  fe será probada, pero saldrá fortalecida, si decidimos confiar en Dios.

No es tiempo de devolvernos, ni desear la quietud que dejamos atrás, es tiempo de mirar hacia adelante.  Mantengamos firme nuestra voluntad de seguir a Cristo contra viento y marea.

Es posible que miremos al frente y a los lados y solo veamos vientos de tormentas, en medio de la situación hemos perdido muchas cosas, incluyendo quizás la habilidad  para levantarnos y caminar.  El enemigo de nuestra alma a veces nos podrá herir y  hasta atribularnos, pero hay algo que nunca podrá quitarnos a menos que  se lo entreguemos nosotros mismos.  Y es nuestra decisión de seguir a través de la fe.

MANTENGAMOS  FIRME NUESTRA POSICiON

 

En momentos así aparenta que retrocedemos, que nos estancamos aunque accionemos. Crecemos y no lo notamos, avanzamos y no nos damos cuenta. La posición de agotamiento no nos deja ver el avance, solo nos facilita enfocar las situaciones alrededor y no vemos que estamos avanzando.

En esos momentos Dios está formando algo en nosotros.  Aferrémonos a Él y mantengamos nuestra posición en El.  No dejemos que el enemigo  impida que se produzca en nosotros ese excelente y eterno peso de gloria que Dios está forjando en nosotros.  No nos devolvamos, mantengamos nuestra posición en Dios.

Biblia¿Cómo podemos lograrlo?, ¿Cómo mantenernos cuando no tenemos fuerzas?   Las cosas espirituales son ilógicas humanamente hablando.  Pero contamos con la Palabra de Dios, esa es la clave para llenarnos de fuerza para resistir y permanecer firmes.

“he aquí aunque El me matare, en el esperare”. Job 13:15

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.  Isaías 40:29-31

Pablo decía, prosigo al blanco. EL Salmista David animaba su alma a adorar a Dios en todo momento. Y por encima de todo anhelaba comunión íntima con su Dios.

NO SOMOS DE LOS QUE RETROCEDEN, AVANZA!

 

Esos momentos difíciles llegarán de seguro, y  algunos nos podrán llevar al agotamiento.  Vendrán Tormentas que nos van a quitar muchas cosas, y algunas de ellas muy valiosas para nosotros. Lo que  nunca debemos permitir es que esas circunstancias nos hagan mirar atrás.

Dejemos que se lleven todo lo que nos impida crecer en Dios,  pero no permitamos que nos arrebaten el  firme deseo de seguir hacia adelante. Que no ahoguen nuestra pasión  por servir a Dios,  por depender de Él, por  serles fiel, y por alcanzar y cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas.  Pidámosle a Dios que nos ayude a desenfocarnos de la tormenta y a concentrarnos en lo que Dios está formando en nosotros  a través de ella.

Cuando ya se han agotado todos los demás recursos, cuando parece que se cerraron todas las posibles puertas, cuando están obstaculizados los caminos, no importa si hay obstáculos, si no tenemos fuerzas, si estamos en el suelo.  Quizás las circunstancias nos podrán quitar muchas cosas, pero nunca permitamos que nos quiten la determinación a seguir al  Señor y  servirle por encima de cualquier cosa.

¡Pues no somos de los que retroceden, sino de los que arrebatan el reino de los cielos!

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