Los Pensamientos de Dios para ti.

Los pensamientos de Dios diferentes a los nuestros.

Los pensamientos de DiosLa Palabra de Dios nos dice que los Pensamientos de Dios son más altos que los nuestros.  Tenemos una mente limitada que nos impide ver ciertas cosas, especialmente cosas espirituales.  Pero éstas cosas que nosotros no podemos ver, Dios sí las puede ver.

Recordemos que Dios es omnipresente (Está presente en todas partes al mismo tiempo), es omnisciente (Lo conoce todo, aun los pensamientos que vamos a tener el próximo minuto), es omnipotente (nada es imposible para El).

Hay cosas en nuestras vidas que debemos confiárselas totalmente a Dios, y esto incluye nuestras propias vidas.  El nos creó y nos dió la vida, El sabe mejor como usarla para un mayor bien.  El es soberano, sabe lo que hace, y siempre obrará en beneficio para sus criaturas.

Sus planes para nosotros siempre seran mejores

Pruebas, crisis y tormentas nos llegan y nos azotan.  Muchas veces preguntamos ¿Por qué?  Pero en Dios todas esas circunstancias cumplen un propósito.  Es mejor enfocarnos en preguntar ¿para qué?  Pues de este modo enfocamos el propósito y el plan de Dios en lo que nos pasa, en vez de enfocarnos a nosotros mismos y  las circunstancias que nos rodean.

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.”  Isaias 55: 8.

Los Pensamientos de Dios son diferentes a los nuestros.  Mientras nosotros estamos pensando en algo pasajero, El está pensando en la eternidad.  Nosotros somos limitados y Dios no lo es.  El panorama que vemos es muy corto comparado con el que Dios ve.

Dios nos diseñó e hizo nuestra agenda de vida.  Cuando llegamos a esta tierra ya El tenía un plan en mente que no conocíamos. Algunas veces vamos a conocer los detalles de ese plan en el transcurso de nuestro vivir.  Otras veces, no conoceremos hasta algún punto específico, ciertos detalles de ese plan, por lo cual tenemos que seguirlo a través de la obediencia.  La razón es que podríamos estorbar el avance y cumplimiento de ese plan por no entenderlo.

“¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena;”  Salmos 139:17-18ª

Debemos aprender a confiar en Dios

El salmista comprendió que los pensamientos de Dios eran muy grandes.  Pero el decidió confiar en lo que Dios tenía planeado para él.  Aquí surge esta pregunta: ¿Confías tú en lo que Dios está haciendo en ti?

La respuesta instantánea posiblemente seria: claro que sí.  Pero sucede que cuando vamos a los hechos, muchas veces no mostramos esa confianza que profesamos tener.  ¿Por qué será esto?  Porque queremos confiar, pero nuestra confianza está débil, debemos fortalecerla.

¿Y cómo fortalecemos esa confianza en Dios?  Su Palabra es la fuente principal.   Cuando leemos, estudiamos y escudriñamos la Palabra de Dios y vemos sus grandezas y maravillas, nuestra confianza se fortalece.

Cuando leemos a través de su Palabra los prodigios hechos con su pueblo en el desierto, aumenta nuestra fe.  Cuando leemos la manera como defendió a Israel de sus enemigos, creemos que a nosotros también nos defenderá.  Al escudriñar como creó todas las cosas partiendo de la nada, confiamos que aunque no exista, él puede crearlo para nosotros y aprendemos que no hay imposible para Dios.

En todo caso, la clave está en fortalecer nuestra confianza en Dios.  Alimentarla, nutrirla, hacerla crecer.  La Palabra nos dice en Romanos 10:17:

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. “

Su Palabra es nuestro mejor aliado y guia

Su Palabra es la comida que alimenta nuestra fe, la hace nacer, crecer, y también la fortalece.  Nos hace ver que Dios quiere lo mejor para nosotros y que nunca hará algo para dañarnos, pues lo único que quiere es nuestro bien.

Las cosas que suceden en nuestras vidas no las podemos comprender, por ser los pensamientos de Dios mucho más altos.  El está pensando en algo mayor para nosotros, mientras tu y yo estamos inclinados a algo muy pequeño.  Esta es la razón por la cual Dios nos prepara, nos entrena, nos pule.  Y lo hace a través de Pruebas y circunstancias adversas que nos duelen.

Se vale pedir ayuda, decir solo(a) no puedo. Pero también vamos a declarar que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.  Confiemos en Dios, que lo que él está haciendo hoy quizás nos duele, pero mañana vamos a sonreír.

Si te sientes perdido(a) y con muchas incertidumbres, fortalece tu confianza estudiando y escudriñando la Palabra de Dios.  Tu confianza se fortalecerá a tal grado que podrás expresar como  Job “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré;” Job 13:15ª.

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