Un ejemplo digno a imitar
Las Escrituras mencionan tres jovenes que realmente tenian compromiso con Dios. No le servian por beneficios, ni por necesidad, sino por convicción.
«He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.
Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. Daniel 3: 17-18»
Estamos viviendo tiempos en los cuales tener un verdadero compromiso, con personas o con Dios, es un desafío. La sociedad de hoy nos enseña que ser libres es sinónimo de no comprometernos ni siquiera con nuestros propios valores y principios.
Sadrac, Mesac y Abed-Nego estaban convencidos del Dios al que servian. Sus valores y principios los guiaron a mantenerse fieles a Su Dios, por encima del precio que tuvieran que pagar.
El compromiso que estos jóvenes tuvieron con Dios, nos muestra un ejemplo digno a imitar. Nos dice el tipo de entrega y convicción que Dios espera de sus hijos.
A veces, nos tocará a nosotros
Comprometernos con Dios sin escatimar esfuerzo y entrega, transmite el mensaje de que no le servimos sólo por sus bondades. Si no que, a veces nos tocará a nosotros pagar un precio por mantenernos de Su lado. Por otro lado, se nos brinda una oportunidad para mostrarle que le amamos y nos mantendremos apegados a El, aun por encima de las dificultades.
Estos jovenes pudieron salvarse de entrar en un horno de fuego. Pudieron ahorrarse el enfrentamiento con el rey y los que los acusaron. Pero no lo hicieron, mejor decidieron honrar a Su Dios en las buenas y las malas y permanecer siendo fieles aun les costara entregar sus propias vidas por causa de El.
¡Que nivel de compromiso con Dios! Y El se siente honrado cuando sus hijos le son fieles en todo tiempo.
Procuremos estar tan atados a nuestros Dios, y tener tal nivel de compromiso con El, que podamos decir como Pablo:
«Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:38-39».
Que nada nos separe del amor de nuestro Dios!
Estamos Derribando Fortalezas, y Edificando el Reino de Dios en tu vida y corazón.
No temas
Dios es amor, celoso y
Secreto de la Felicidad
Que te depara el futuro


Bendiciones!