Quieres bendición o sòlo añadiduras?

Bendicion

«La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella».  Proverbios 10:22

 

         Nuestro sistema para valorar una bendición

¿Realmente quieres ser bendecido y poder disfrutar a plenitud, sin tener ninguna consecuencia negativa?  Cuando hablamos de bendición, ¿que es lo primero que llega a tu mente?

Posiblemente eso que tanto necesitas.  O eso que perdiste y quieres recuperar otra vez.  Algo que representa mucho valor para ti, según tu sistema de valoración, que es el mejor para ti y quizás el único conocido.  Todos anhelamos ser altamente bendecidos!

Ese carro que siempre soñaste, una casa, un buen trabajo, etc.  En nuestro sistema de valores casi siempre tendemos a ver una bendición  como algo relacionado a cosas terrenas, y es natural, pues somos humanos.


     El sistema de Dios para valorar una bendición

Pero en el sistema de Dios, el cual es superior, la base de una bendición siempre es algo espiritual.  Mientras lo que nosotros enfocamos como tal, Dios lo llama añadiduras.

Salomón le pidió a Dios sabiduría, y Dios le dió las riquezas que no pidió.

Mateo 6:33 nos dice “Mas buscad primeramente el Reino de  Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Aunque las cosas terrenas son perecederas, las necesitamos, es cierto.  Pero estas cosas van seguidas de aquellas que tienen valor real y duradero.  Aquellas que de alguna manera nos afectarán hasta la eternidad.  Que aportarán valor a nuestro espíritu.  Que provienen directamente de nuestro creador.  Y todo lo que provenga de nuestro hacedor, producirá en nosotros un efecto espiritual enriquecedor.

Anhela dia a dia ser bendecido.  Desea ardientemente ser bendecido.  Dios te bendecirá.  Eso es seguro.  Pero lo hará pensando en tu bien.  Es posible que estés esperando una cosa como bendición y recibas otra primero.  Esa es la bendición de Jehová.  RecÍbela, abrázala, disfrútala y  ámala.

“Deleitate asimismo en Jehova, y él te concederá las peticiones de tu corazón”.  Salmos 37:4.

      La bendicion de Dios es mejor

Cuando aprendemos a deleitarnos en Dios, las peticiones de nuestros corazones son contestadas, porque esas peticiones se originan en el conocimiento de los planes y la voluntad de Dios para nosotros.  Anhelamos la bendición de Jehova por encima de lo que antes representaba para nosotros “Bendicion” , y sabes que, es en ese momento que Dios entonces nos dá esas añadiduras que antes eran para nosotros prioridad.  Porque Dios sabe que en el momento que él es el centro, esas cosas no ocuparán su lugar y no dependeremos de ellas, sino de Dios.

Si recibimos bendiciones basados en nuestro sistema de valores acerca de lo que es una bendición,  antes de aprender lo que es bendición segun el sistema de  Dios, entonces estas «bendiciones» podrían ser un tropiezo en nuestra búsqueda sincera de una relación intima con Dios y de una valoración correcta de cada cosa que llega a nosotros.  Solo cuando aprendemos que Dios es primero, (no solo en teoría sino tambien con experiencia y vivencia), entonces estas cosas no añadirían tristezas a nuestras vidas. Pues les daríamos su justo uso, lugar y valor.

      Procura la bendición de Dios en ti

Con la bendición de Dios en ti, esta te capacita para manejar las demás bendiciones (añadiduras) que Dios ponga en tus manos.  Y sabrás que eres solo un administrador de cada una de ellas.  Las disfrutarás mejor, y aun más, otros también serán bendecidos por tu buena administración.

Cuando esto no sucede, acarreamos consecuencias negativas por la mala administración de lo que hemos recibido.  Podemos aumentar nuestro ego, y hacer mas daño que bien (a nosotros mismos y a otros). Contrario a lo que sucede cuando aprendemos primero la lección.

Por eso, es la bendición de Dios la que enriquece.  Es ella la que te ayuda a crecer, a madurar,  a forjar el fruto del Espiritu en ti.  Y el fruto del Espiritu es vital en enseñarnos a como conducirnos en todas las áreas de nuestro andar cristiano.  Es el que mantiene en control la actuación de nuestra naturaleza humana que es la que nos hace errar.

La bendición de Dios te enriquece y no añade tristezas a tu vida. Al contrario, te hace multiplicar,  te hace fructificar.

Que Dios te bendiga grandemente y enriquezca tu vida con abundantes bendiciones espirituales!