¿Podemos tener plena confianza en Dios? ¿Confiarle nuestros secretos, sueños, planes, metas, para que el haga lo que entienda mejor? ¿o preferimos hacerlo a nuestro modo?
Le servimos a un Dios infinito, que es Creador y que nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos. A veces le corremos a Su voluntad y con nuestros hechos nos preguntamos: ¿Podemos confiar en Dios?
¿En quién estamos confiando?
Cuando hablamos de confiar en alguien, sabemos que no todos califican. Primero, tomamos en cuenta ciertas caracteristicas y segundo, damos tiempo para confirmar que la persona es de confiar, y nunca confiaríamos en un extraño.
¿En que plano ponemos a Dios al considerarlo como digno de nuestra confianza? ¿Está El en nuestra lista de posibles candidatos en quien confiar? ¿O es que ya le hemos entregado nuestra plena confianza?
Nuestro Dios es el que creó todas las cosas, las conoce pues es omnisciente, es omnipotente (Todo lo puede). Nosotros sólo vemos una parte de lo que él vé el cuadro completo, y sus pensamientos son mas altos que los nuestros. El tiene nuestra agenda de vida, pues la idea de que hoy estemos en ésta tierra y los planes que tenía al traernos le pertenecen a El.
Amistad con Dios, la amistad mas hermosa
El es Soberano, tiene dominio sobre toda Su creación, puede ver lo que no podemos y advertir el mañana, y quiere lo mejor para nosotros. ¿Confiarías tu vida en Sus manos para que El haga lo que entienda mejor? ¿Dejarías tus planes a un lado para darle lugar a Dios en ti? ¿Confiarías en un Dios con tantos atributos y virtudes?
¿Nosotros o Dios?
En ocasiones elegimos confiar en algo o alguien por ser conocido para nosotros. Eso incluye que preferimos confiar en nosotros mismos antes que en Dios. Quizás parezca increíble, pero en hechos es lo que hacemos. Ponemos la confianza en nuestra limitada y débil humanidad, y no en la supereminente gracia y poder del Dios que todo lo creó, incluido nosotros.
La seguridad de lo conocido nos lleva a optar por lo que vemos, o lo que tenemos seguro. Elegir lo conocido porque es lo seguro, significa que no elegimos la voluntad de Dios porque no confiamos en lo que El hace o puede hacer.
Preferimos la seguridad de lo que conocemos ahora, en contra de la eterna sabiduría y conocimiento de Dios, porque no entendemos lo que El está haciendo. Y cambiamos lo eterno por lo pasajero, la fé por la vista, las riquezas celestiales por lo terreno y conocido y al Todopoderoso por una débil humanidad.
El resultado de nuestra confianza.
Cuando ponemos nuestra plena confianza en Dios, ésa confianza es el granito de mostaza que mueve cualquier montaña. Y es que al confiar, le damos permiso a El para obrar EN y A TRAVÉS de nosotros.
Cuando decido hacerlo a mi manera estoy diciendo que yo confío mas en mi debilidad humana, en mis limitaciones, en mis proyecciones, que en la supereminente gracia de Dios, que en Su omnisciencia y omnipotencia.
Cuando dejamos de confiar, realmente le impedimos a Dios trabajar en nosotros. En cambio al darle el permiso, toda oposición o limitación externa y aún el mismo adversario, no son impedimentos para el avance y cumplimiento de los propósitos de Dios en nosotros.
Anímate a confiar plenamente en El.
El es Dios y siempre hará lo mejor para guiarnos a una eternidad con Cristo.
Entreguemos nuestros planes, metas, anhelos y deseos en Sus manos y confiémos en El y no en nuestra limitada condición humana.
Dejémos que Dios sea Dios y soberano en nuestras vidas. Descubriremos que sí, podemos confiar en Su poder y amor.
¿Estamos dispuestos a dejar que Dios, que lo sabe todo y quiere lo mejor para nosotros, haga su trabajo aún no entendamos?
Nuestra mente finita no puede comprender ni alcanzar los altos pensamientos de Dios. No confiémos en alguien cuya habitación es el tiempo, sino en aquél cuya habitación es la eternidad.
Sigue avanzando a la voluntad de Dios y no vuelvas atrás a la seguridad que te da tu limitado entendimiento. Desposita tu plena confianza en Dios!
Estamos Derribando Fortalezas, y Edificando el Reino de Dios en tu vida y corazón.
