¿Quién creó el mal? ¿Dios creó el mal? Para contestar ésta pregunta, existen 5 cosas que debemos establecer primero:
- Dios, al principio, lo hizo “todo bueno en gran manera”
En el principio de la creación dice que Dios todo lo hizo bueno en gran manera (Génesis 1:31). El mal entro a la raza humana influido por la Serpiente Antigua, en el momento en que la mujer desobedeció a Dios y puso atención al enemigo. Dios no creó el mal, ni nada malo. El no creò a Satanás. Dios creó a Luzbel “portador de Luz”, y él mismo se convirtió en Satanás “el Adversario” de Dios y todo lo que representa a Dios (Isaías 14:12-15).
Entonces, ¿Cómo o Quien originó el mal?
Ezequiel 28:14-16, nos relata cómo aquel Querubín protector que fue creado perfecto, un día se halló en él maldad. A causa de la multitud de sus contrataciones fue llenó de iniquidad y su corazón se enalteció por su hermosura. Por ésta causa fue quitado de su posición y arrojado de su lugar.
- Cuando el mal entró en el hombre, Dios no participó en la escena
Vemos que la escena en donde entró el mal a la humanidad, Dios no participó (Génesis 3:1-7). Se le advirtiò al hombre de no comer del Árbol de la ciencia del bien y el mal. Eva conversó con la Serpiente Antigua y decidió prestarle atención y obedecer lo que le decía, en vez de seguir el mandato de Dios. Cuando ella tomó esta decisión, al igual que Adán, Dios no los incentivó a hacerlo. Dios no los tentó, pues él no tienta a nadie, ni les hizo ningún truco a ver si obedecían o no. No, Dios fue claro con ellos y ellos usaron su libre albedrío (voluntad).
- El hombre fue hecho con libre albedrío
El hombre tenía y tiene elección propia (Génesis 2:16-17). Lo cual indica que podía decidir por cuenta propia si obedecía a Dios o no. Cuando el hombre peca por primera vez (Génesis 3:6), él es el que decide pecar. Como consecuencia, ésto lo contamina y le atrae la muerte, la cual es la consecuencia final del pecado.
- Dios no puede ser tentado por el mal ni tienta a nadie
“Santiago 1:13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;”. Él no quiere que practiques el mal, por tanto, no te va a inducir por tentación a hacer algo que El mismo no quiere que practiques y que abomina, ya que Él no se contradice.
- Dios no se complace en la maldad.
Esto lo podemos ver y establecer directamente en Su Palabra:
«Salmos 5:4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. «.
«Proverbios 15:9 Abominación es a Jehová el camino del impío; Mas él ama al que sigue justicia».
«Proverbios 3:32 Porque Jehová abomina al perverso; Mas su comunión íntima es con los justos».
«1ra. de Pedro 3:12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos,
Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal».«Salmos 101:4 Corazón perverso se apartará de mí; No conoceré al malvado».
«Job 8:20 He aquí, Dios no aborrece al perfecto, Ni apoya la mano de los malignos».
Dios encarnado, no tuvo maldad
Podemos ver que no hubo maldad ni pecado en Dios hecho hombre (Jesús).
«Isaías 53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca».
Dios ni promociona, ni provoca, ni tienta a nadie a hacer el mal. Su Palabra es fiel y verdadera. En ella tenemos todo lo que Dios nos pide o espera que hagamos. Y Él nunca nos pondrá en una situación donde nos invite a hacer lo contrario a lo que Él es, o nos ha dicho.
La responsabilidad de hacer o no el mal, está en los hombres, los cuales tienen libre albedrio. Y quien provoca o promociona el mal es el autor del mismo, y a su vez el enemigo de nuestras almas. Dios nos ha dado libre albedrío para elegir, y nos recomienda que sigamos el bien. Sin embargo al final, la decisión siempre será nuestra.
Nosotros decidimos si seguir el mal o el bien. Somos los responsables. Decidamos bien, y no culpemos a otros por nuestras propias decisiones.
Que Dios nos ilumine y nos ayude a seguir lo bueno, lo cual encontramos escrito en Su Palabra!

